El judaísmo es una vivencia colectiva. La experiencia comunitaria ha sido fundamental en el desarrollo de la vida judía, donde el sentido de comunidad y la interacción entre las personas que la conforman, marcan una identidad que se construye con valores comunes y el aporte de todos los participantes. La “puerta digital” es hoy una realidad que nos permite trascender distancias, fronteras e imposibilidades físicas para vivir un judaísmo pleno.