


Una práctica para apreciar, inspirarnos y cultivar las cualidades de la montaña: estabilidad, solidez y ecuanimidad.
Unos momentos para relacionarnos con la realidad desde la sabiduría de la impermanencia, para habitar la aceptación del cambio y encarnar una presencia centrada y estable.
RECOMENDACIONES:
1) Recuerda siempre meditar en un ambiente adecuado y seguro (no manejando, o haciendo cualquier cosa que requiera tu atención). 2) Tu autocuidado siempre es lo más importante. Si en algún momento durante la meditación la experiencia se torna "intolerable" o "demasiado" puedes parar el audio, preguntarte qué es lo que necesitas en ese momento, y atenderlo. La invitación siempre será a escucharte a ti. 3) Inicia encontrando una postura cómoda, puedes practicar sentado o acostado.
Sofi
