


Los hábitos negativos no son solo acciones visibles como comer en exceso o procrastinar; a menudo son patrones de pensamiento y reacciones emocionales automáticas que operan bajo la superficie de nuestra conciencia. Estos patrones se activan de forma instantánea ante ciertos desencadenantes, y antes de que nos demos cuenta, ya hemos caído en el mismo ciclo de siempre.
