Es de suponer que el cuarto de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Agenda de Educación 2030 servirán en los años venideros de referencia para las políticas y prácticas mundiales, regionales y nacionales de educación, desarrollo y financiación. Los indicadores convenidos por la ONU habrán de ser incluidos y adaptados en las propuestas y empleados
para fines de seguimiento y evaluación. Otro de los requisitos será conocer con precisión los objetivos, las metas y los indicadores en el discurso sobre políticas que se desarrollará más ampliamente en los diálogos
sobre educación para el desarrollo en todos los niveles.
En consecuencia, esta edición de la revista nos insta debatir a fondo la pronta implementación de la Agenda de Educación 2030, y al mismo tiempo contribuye a esa discusión.