La belleza está en el ojo del que la percibe.
Observación cuidadosa de los procesos sistémicos e interacción consciente con los elementos del sistema.
Descubrir „puntos de palanca“, para lograr el máximo efecto con mínima interferencia.
Los buenos diseños dependen de una relación libre y armoniosa entre la naturaleza y las personas, en las
que una observación cuidadosa y una interacción inteligente proporcionan la inspiración, el repertorio y
los patrones del diseño. No es algo que se genere aisladamente, sino a través de interacciones continuas y
recíprocas con el sujeto. La permacultura usa esas condiciones, continúa y conscientemente, para
desarrollar sistemas de vida y manejo de la tierra que puedan sustentar a la gente en la era del descenso
energético.