Primero te construyes a ti mismo.
No hay negocio que funcione si tú no tienes claridad, propósito, disciplina y una identidad coherente.
Aquí se trabaja la mentalidad, la autoestima, la gestión emocional, la visión a largo plazo.
Un emprendedor que no ha trabajado su SER va a sabotear su propio negocio cuando las cosas se pongan difíciles.
Si no sabes quién eres, vas a vender cualquier basura que te pongan delante.