El suelo juega un papel fundamental en todos los procesos
ecosistémicos, debido a las funciones que realiza y servicios que
proporciona, y aunque constantemente está en formación, su
proceso es sumamente lento, por lo cual se considera que es
un recurso natural no renovable en la escala de tiempo humana,
aunado a lo difícil y costoso que resulta recuperarlo o mejorar
sus propiedades después de haber sido deteriorado física o
químicamente.